ERA LA MAÑANA DE LA SANTA ANA…
ERA LA MAÑANA DE LA SANTA ANA… Era la mañana de la Santa Ana, mañana de julio pintada de rosa. Nadie presentía que saldría el Sol por la silenciosa granja de Tizol. Santiago el Apóstol, marchito, dormía como derribado por la algarabía de conga y charanga, locura y alcohol. Era la mañana de la Santa Ana… ¡Oh, la incubadora de la redentora granja Siboney! ¡Qué gloriosos gallos dieron a la aurora viejas y olvidadas posturas de Hatuey! ……. Iban decididos por la carretera… Por todo el paisaje se abrió la bandera. En la caravana de los inmortales iban dos mujeres de pureza estoica: también procedían de la granja heroica, de la incubadora Mariana Grajales. Eran soles previos que con su alborada rasgaron las nieblas del cuartel Moncada La Patria en tinieblas vio sus rumbos claros a la luz precisa de urgentes disparos. Era la mañana de la Santa Ana. La sangre vertida no fue sangre vana. …… ¡Qué ciegas estaban las manos de aquel que arrancó los ojos, los ojos de ensueño los ojos de Abel! ¡L...