Cayo Confites: Una experiencia valiosa antes del Moncada.

 Portal de la Sociedad Cultural José Martí

Con estatus consultivo en ECOSOC de las Naciones Unidas. Miembro del CEAAL

Cayo Confites: Una experiencia valiosa antes del Moncada. Por Grabiel Vargas Guevara

El líder de la Revolución Cubana enfrentó durante más de medio siglo, las variadas formas de agresión contra nuestro pueblo, por parte de una decena de inquilinos de la Casa Blanca, situación que fue acrecentando su estrategia político militar para la Defensa Nacional antes las amenazas internas y externas ejecutadas por actores enemigos de la revolución devenida en motor impulsor para la integración Latinoamérica – Caribeña. 

El joven Fidel Castro no contó en su formación académica con estudios militares, la intuición militar llegaría a través de la lectura[1], en especial los temas históricos avivaron en su persona un elevado interés por la literatura de campaña de nuestras guerras de independencia y de los sucesos bélicos ocurridos en el extranjero, despertando su admiración por grandes figuras de la Historia patria y Universal.

 Su pensamiento militar transitaría evolutivamente por las distintas fases de la Guerra de Liberación Nacional[2] a la Lucha Contra Bandidos, la defensa de la patria socialista ante la invasión mercenaria de abril de 1961, la Crisis de Octubre, las Misiones Internacionalistas en el África, Centroamérica y Suramérica y la defensa de las conquistas del socialismo antes las amenazas del imperialismo y sus colaboradores dentro y fuera de la isla.

 Lo anteriormente planteado goza en la mayoría de los casos del conocimiento de nuestros educandos en los diferentes niveles de enseñanzas, pero resulta muy poco conocido en nuestras aulas, la experiencia política-militar en la que estuvo el estudiante Fidel Castro enrolado en el año 1947. Este suceso brindó al joven revolucionario valiosas experiencias que fueron puestas en práctica para llevar a cabo el reclutamiento, organización y planificación de las acciones del 26 de julio de 1953.

El año 1947 marcó sus primeros pasos en una operación de tipo político- militar, con tan solo veintiún años de edad,[3] Fidel Castro cursaba el 3er año de la carrera de Derecho y ocupaba el cargo de Presidente del Comité Pro Democracia Dominicana de la FEU, promovió acciones para reclamar la destitución del dictador dominicano Rafael Trujillo, y se integró a los expedicionarios que se establecieron en Cayo Confites[4], con el objetivo de promover una insurrección que lograra derrocar al tristemente célebre tirano dominicano.

Permaneció por un término de más de 50 días (desde julio hasta finales de septiembre de 1947 ) en ese recodo de la geografía cubana que entraría a la historia nacional precisamente por este malogrado proyecto, como miembro de un contingente de más de 1000 hombres de diferentes nacionalidades agrupados en cuatro batallones (Batallón Sandino, Batallón Guiteras, Batallón Luperón y Batallón Máximo Gómez] quienes recibieron entrenamiento militar bajo las órdenes de Manolo Bordas quien ostentaba el rango de teniente del Ejército Norteamericano.

 La desaventurada expedición fue interceptada en la bahía de Nipe, debido a la traición del gobierno de Grau San Martin[5], quien asumió los designios del gobierno norteamericano y se vio obligado detener la acción militar que se preparaba contra Trujillo. Otro factor de peso en la actuación del gobierno de Grau fueron las declaraciones del dictador dominicano, quien inició una serie de protestas por la vía diplomática contra el gobierno de Cuba y amenazó con ejecutar un bombardeo preventivo a la ciudad de la Habana.

El espíritu aventurero y la formación atlética que caracterizaban a Fidel Castro lo hicieron saltar al agua, al producirse la intercepción de la embarcación en la que se encontraba por unidades navales de la marina de guerra cubana, evadiendo así el arresto y logrando escapar a nado hasta Cayo Saetía. De esta corta aventura, obtuvo valiosas experiencias, siendo ascendido militarmente en varias ocasiones, recibió una instrucción militar, a la cual caracterizó de elemental y carente de un programa, su estancia en el cayo le permitió conocer de cerca los errores cometidos en el reclutamiento y en la organización de la expedición[6]. 

Al respecto expresó:

Lo mal hecho empezó por la forma de reclutamiento, la ausencia total de selección y discreción […] la inmensa mayoría reclutada sin criterio selectivo […] no tenían idea clara en relación con la causa que defendían, se habían sumado por embullo […] tal vez les dijeron que cuando llegaran a Santo Domingo les iban a pagar.

Más tarde, antes del Moncada, yo personalmente recluté, organicé y entrené 1200 hombres; un solo individuo prácticamente, en una organización celular, secreta; tan secreta que atacamos el Moncada y nadie se enteró de lo que íbamos hacer. [7]

Estas palabras de Fidel demuestran la importancia de las experiencias de Cayo Confites, para la organización del contingente que llevaría a cabo los asaltos a los cuarteles de Santiago de Cuba y de Bayamo el 26 de julio de 1953.

El cuartelazo contra el pueblo de Cuba ocurrido el 10 de marzo de 1952, encabezado por Batista en alianza con el gobierno norteamericano tuvo en Fidel Castro su mayor acérrimo enemigo. El 24 de marzo de 1952, el joven abogado presentó una denuncia al Tribunal de Urgencia reclamando sanción de cien años de cárcel para Batista como jefe del golpe, de acuerdo con lo establecido en el Código de Defensa Social, que fue desoída.

Fidel denunció los engaños de Batista y su Junta Revolucionaria expresando que no existía tal revolución sino un zarpazo contra el pueblo y en su manifiesto exhortaba a la lucha insurreccional: Yo invito a los cubanos de valor, a los bravos militantes del Partido glorioso de Chibás; la hora es de sacrificio y de lucha, si se pierde la vida nada se pierde, “vivir en cadenas, es vivir en oprobio y afrenta sumidos. Morir por la patria es vivir!”.[8]

En su artículo “Recuento crítico del PPC”, de agosto de 1952, insistía en la necesidad de una militancia revolucionaria de nuevo tipo:

El momento es revolucionario y no político. La política es la consagración del oportunismo de los que tienen medios y recursos. La Revolución abre paso al mérito verdadero, a los que tienen valor e ideal sincero, a los que exponen el pecho descubierto y toman en la mano el estandarte. A un Partido Revolucionario debe corresponder una dirigencia revolucionaria, joven y de origen popular que salve a Cuba.[9]

Fidel tomando las experiencias de las gestas anteriores del pueblo cubano en especial el proceso revolucionario del 30, los análisis que realizó de su estancia en Cayo Confites, fue vertebrando un movimiento independiente a los partidos políticos y desprestigiados de la época, con el objetivo de desencadenar la insurrección popular armada dando en la misma un papel relevante a las masas, como fuerza motriz esencial en una revolución que se haría con los humildes y para los humildes. Dentro de su estrategia militar para derrocar al régimen le otorgaba a la guerra de guerrillas en las montañas un papel protagónico, esta concepción de lucha como el mismo confesara en una entrevista nació de la experiencia de 1947:

Confites, yo tenía planeado irme para las montañas con mi compañía cuando arribáramos a República Dominicana, ya que en esa historia terminé como jefe de una compañía. Esto ocurre en 1947, y lo del asalto al Moncada fue en 1953, apenas seis años después. Yo tenía ya la idea de aquel tipo de lucha, que se materializa en la Sierra Maestra. Creía en la guerra irregular por instinto, porque nací en el campo, porque conocía las montañas y porque me daba cuenta de que aquella expedición era un desastre. Se reafirmaba mi convicción de que no se podía pelear frontalmente contra un ejército en Cuba o en República Dominicana, porque ese ejército disponía de marina, de aviación, lo tenía todo, era tonto ignorarlo.[10]


MSc. Grabiel Vargas Guevara

Institución: Universidad de Oriente


Referencias:

✓ Blanco Castiñeira Katiuska. Fidel Castro Ruz Guerrillero del tiempo. Tomo I, pp378-379.

✓ Dirección Política de las FAR: Moncada, antecedentes y preparativos, pp. 65-67.

 ✓ Discurso en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, Granma, 4 de septiembre de 1995, p. 4.

 ✓ Discurso en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, Granma, 4 de septiembre de 1995, p. 4.

✓ Ignacio Ramonet: Cien horas con Fidel. Conversaciones con Ignacio Ramonet, tercera edición, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2006, 3.a edición, p. 104.

✓ Ignacio Ramonet: Cien horas con Fidel. Conversaciones con Ignacio Ramonet, tercera edición, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2006, 3.a edición, p. 104.

✓ Mario Mencía: La prisión fecunda, Ed. Política, La Habana, 1980, pp. 130-131

✓ Piero Gleijeses: La Esperanza Destrozada. La Revolución Guatemalteca y los Estados Unidos, 1944-1954, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2004, p. 104.

✓  Piero Gleijeses: La Esperanza Destrozada. La Revolución Guatemalteca y los Estados Unidos, 1944-1954, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2004, p. 104.

✓ [1] Fidel reconoció en varias entrevistas y en uno de sus discursos (Discurso en la velada solemne en conmemoración del centenario del natalicio de V. I. Lenin. Teatro Chaplin. La Habana, 22 de abril de 1970) a la lectura, como la matriz de sus procreaciones militares.

✓ [2] Inicialmente la táctica empleada era la guerra de guerrillas y sus métodos irregulares de lucha. Para contener la ofensiva de la tiranía de Batista contra el I Frente Oriental se adoptó la defensa escalonada de posiciones lo que marcó un cambio en la estrategia de lucha del Ejército Rebelde, logrando resistir la embestida del Plan FF y pasar a la Ofensiva Final que provocó la caída del régimen.  

✓ [3] Fidel tenía apenas 21 años de edad. Cuando ya estaba en uno de los barcos que trasladaría a los expedicionarios al campo de entrenamiento en Cayo Confites, llegaron sus padres —Ángel Castro y Lina Ruz— con el propósito de disuadirlo para que no se enrolara en el proyecto, dejando abandonados sus estudios universitarios.

✓ [4] Cayo Confites ubicado, ubicado al noreste de Camagüey, a unos 12 kilómetros del archipiélago Sabana-Camagüey. 

✓ [5] El Gobierno de Ramón Grau San Martín, líder del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) apoyó la causa que impulsaban los exiliados dominicanos y a poco de llegar al poder en 1944 autorizó la celebración en La Habana del congreso del Frente Unido de la Liberación Dominicana.

✓ [6]Su primer ascenso concedido fue el grado de teniente y posteriormente a jefe de pelotón, llegaría al grado de capitán y jefe de compañía tras la deserción del anterior jefe.

✓ [7] Blanco Castiñeira Katiuska. Fidel Castro Ruz Guerrillero del tiempo. Tomo I, pp378-379.

✓ [8] Dirección Política de las FAR: Moncada, antecedentes y preparativos, pp. 65-67.

✓ [9] Ibídem.pp.130

✓ [10] Ignacio Ramonet: Cien horas con Fidel. Conversaciones con Ignacio Ramonet, tercera edición, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2006, 3.a edición, p. 104.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Los Repositorios Digitales Institucionales: pilares estratégicos para la visibilidad, acceso y gestión del conocimiento en la Biblioteca Universitaria Contemporánea

Día Mundial de la Conciencia

Día Mundial de la Energía